ANTONIO JOSÉ DE SUCRE
El lugarteniente de Simón Bolívar era un hombre serio y fiel a las ordenanzas, por lo que se indignó enormemente tras sorprender a uno de us soldados en estado de embriaguez. “¿Sabes qué pena tienes, no?“, le increpó. A lo que el borracho respondió:
“Mi general, pena no tengo ninguna; sino al contrario, tengo muuuucha alegría“.






La pena ya la había ahogado.
eso lo diria antes de los 20 latigazos o cualquier barbaridad por el estilo…